¿Por qué Dios Asesinó a tantas Personas?

¿Por qué Dios Asesinó a tantas Personas?

¿Por qué Dios Asesinó a tantas Personas?

En la Biblia, Dios ordena a menudo que los israelitas asesinen y destruyan. ¿Por qué?

Digamos que nunca antes has leído la Biblia — quizá realmente no lo has hecho. Te han dicho que contiene lecciones morales que puedes enseñar a tus hijos, y que está llena de historias de amor de Dios por la gente. Decides investigar la Biblia completa por ti mismo, y eventualmente te encuentras con un pasaje como este:

Un día Samuel le dijo a Saúl: "El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. Así dice el Señor Todopoderoso: ‘He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.’”1

¿Qué? ¿Eso está en la Biblia? ¿Dios ordena a sus elegidos a matar a miles de personas? ¿Y no sólo soldados, sino que también a mujeres y a niños — y hasta animales?

Por desgracia, descubres que esto no es un acontecimiento único. De hecho, el libro de Josué, que relata cómo los israelitas se establecieron en la "tierra prometida," cuenta todo tipo de historias similares. Muchos cuentos en el libro de Josué terminan con declaraciones como ésta: "Mataron a filo de espada a todo hombre y mujer, joven y anciano. Lo mismo hicieron con las vacas, las ovejas y los burros; destruyeron todo lo que tuviera aliento de vida. ¡La ciudad entera quedó arrasada!”2

¿Qué debemos hacer con pasajes como este? ¿Acaso el Dios del Antiguo Testamento es diferente del Dios del Nuevo Testamento? ¿Será que Dios es sólo un belicista que arbitrariamente saca su frustración en personas inocentes?

Es fácil obtener esta impresión al leer ciertos versículos. Las cuestiones que surgen acerca de Dios, de la guerra y de la violencia presentan un desafío para los cristianos que creen que el atributo definitivo de Dios es el amor. Y para los no-cristianos, estos relatos de la Biblia a menudo validan las sospechas que ya tenían sobre la "verdadera" naturaleza de Dios y de cómo la religión propaga la violencia. 

Pero quizá este problema es más complejo de lo que creemos. Antes de juzgar el carácter de Dios basado en unos pocos versos, hay que considerar otros factores.

La Naturaleza de la Justicia

De hecho, Dios sí utilizaba frecuentemente la guerra como instrumento de justicia. En la época del Antiguo Testamento, la gente contra la cual Dios le ordenó a Israel que luchara, a menudo había cometido actos extremadamente malvados.

Por ejemplo, los amalecitas (o amalequitas) anteriormente mencionados habían atacado a los israelitas de una manera especialmente atroz. Moisés le recordaba a los israelitas: "Cuando estabas cansado y fatigado, [los amalecitas] salieron a tu encuentro y atacaron por la espalda a todos los rezagados. ¡No tuvieron temor de Dios!3 En lugar de desatar una guerra contra el ejército de Israel, los amalecitas atacaron a las mujeres, niños, enfermos y ancianos después de que los soldados y hombres sanos se habían ido. Otras naciones contra las cuales Israel luchó practicaban el sacrificio de niños, torturaban a prisioneros de guerra y participan en actos sexuales perversos contra las mujeres.4

Es importante reconocer que Dios no eligió gente inocente al azar. Por el contrario, a menudo utilizaba a Israel para ejercer justicia sobre delincuentes que habían cometido actos que, inclusive hoy en día, podrían ser considerados como malvados. Este tipo de justicia de alguna manera valora la vida de las víctimas al actuar en nombre de ellas, y valora la vida de los delincuentes cuando sus acciones eran tomadas seriamente y se lidiaba con ellos en el contexto de su lugar dentro de la sociedad humana.5

Sin embargo, aunque Dios algunas veces utilizó la guerra para traer justicia sobre estructuras políticas y sociedades enteras, esto no significa que juzgó a cada una de las personas que formaba parte de ese grupo. Los valores sociales que producen estos actos detestables fueron el blanco de las acciones de Dios. Desafortunadamente, algunas personas "inocentes" pagaron las consecuencias, pero lamentablemente, estas son las consecuencias de vivir en un mundo totalmente corrompido por la maldad humana. 

Un ejemplo moderno es la Segunda Guerra Mundial. La mayoría estaría de acuerdo en que las naciones de Alemania y Japón debían ser rechazadas, derrotadas y hechas responsables de sus actos agresivos y destructivos, incluso si eso significaba que algunos civiles de esas sociedades sufrirían consecuencias que explícitamente no merecían.

El Panorama Completo

Podrías preguntarte, “pero, ¿por qué ocasionalmente Dios ordena la aniquilación de grupos enteros de personas?” Tan difícil como sea de aceptar — y tan trivial como pueda sonar — algunas veces, tiempos drásticos exigen medidas drásticas. Por lo tanto, una tercera razón por la cual Dios ordenó o aprobó la guerra total fue como una medida preventiva para el bien de otros y de las generaciones futuras.

Tal vez en su sabiduría, Dios reconoció que en determinadas circunstancias, las medidas a medias no serían eficaces. Podríamos preguntarnos por qué Dios utilizó esos métodos para llevar a cabo su voluntad. La Biblia aborda ese tipo de cuestiones en cierta medida, indicando claramente que los pensamientos de Dios no son iguales que nuestros pensamientos, ni sus caminos son los mismos que los nuestros.6

En cuarto lugar, debemos recordar que los acontecimientos descritos en el antiguo testamento tuvieron lugar durante una etapa particular de la historia humana. No quiere decir que hoy en día deberíamos usar cada relato como un ejemplo para imitar. La Biblia es a menudo descriptiva, no prescriptiva. Las instrucciones dadas específicamente a la nación de Israel hace tres mil años deben ser entendidas como limitadas a esa época, lugar y contexto. 

Además, el contexto específico de ese período de tiempo es crucial. En la cultura antigua del Cercano Oriente, el triunfo en la guerra era comúnmente asociado con la fuerza del Dios de una nación. En consecuencia, la aniquilación de los enemigos de Israel transmitía que el verdadero Dios de Israel había afirmado su poder y regiría sobre los falsos dioses de otros grupos.

Tal vez Dios utilizó la moneda de esa cultura — la guerra — para darse a conocer entre la gente de aquella época. Considera las palabras de una de las mujeres de cananea cuando conoció a algunos israelitas: " Por eso estamos todos tan amedrentados y descorazonados frente a ustedes. Yo sé que el Señor y Dios es Dios de dioses tanto en el cielo como en la tierra."7

Un Dios de Gracia

Finalmente, Dios también es retratado en el Antiguo Testamento como teniendo una tremenda compasión, gracia y paciencia. A menudo, Dios daba a las naciones malvadas varias generaciones para arrepentirse de sus fechorías antes de pasar su juicio, y extendió su misericordia para aquellos que sí lo hicieron (por ejemplo, la ciudad de Nínive en el libro de Jonás). La ley que Dios entregó a Moisés, también instruyó a los israelitas a ofrecer paz antes de atacar una ciudad.8 Incluso, Dios le dijo a Abraham que no destruiría las malvadas ciudades de Sodoma y Gomorra si tan sólo hubiera diez personas justas viviendo ahí. 9 Y cuando Jesús vino a dar a conocer más plenamente el carácter y mensaje de Dios, él predicó sobre el amor y el perdón, y después había demostrado esos valores hacia sus propios enemigos.10

El tema de Dios y la guerra es complejo. Dios mismo en ocasiones se ve en conflicto cuando se enfrenta con la necesidad de ejercer justicia: "[Dios] Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado.11

Sin embargo, la Biblia retrata un futuro esperanzador en el cual no habrá más guerra, dolor o muerte.12 Este es el plan redentor de Dios por nuestro mundo. Aunque a veces usó la guerra para juzgar a las naciones malvadas en el Antiguo Testamento, y mientras la maldad del pecado humano a menudo hace que la guerra sea inevitable hoy en día, podemos anticipar un capítulo en la historia de Dios en el cual la violencia y el derramamiento de sangre ya no serán.

 

  1. La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (NVI) © 1999, 1 Samuel 15:1–4.
  2. Ibid., Josué 6:21.
  3. Ibid., Deuteronomio 25:17–18.
  4. Por ejemplo, véase Deuteronomio 12:31, Nahum 3, and Amos 1. Para más información sobre las malvadas prácticas de muchos pueblos antiguos del Cercano Oriente, véase a Richard Hess, “La Guerra en la Biblia Hebrea: Resumen” (War in the Hebrew Bible: An Overview) en “Guerra en la Biblia y Terrorismo en el Siglo XXI” (War in the Bible and Terrorism in the Twenty-First Century), Richard S. Hess and Elmer A. Martens, eds. (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2008).
  5. Y, a fin de evitar que Dios sea acusado de favoritismo, es preciso señalar que Dios utiliza también otras naciones para llevar su justicia a Israel por sus pecados. Véase, por ejemplo, La Santa Biblia, 2 Crónicas 36:15–19.
  6. Véase La Santa Biblia, Isaías 55:8–9.
  7. La Santa Biblia, Joshua 2:11.
  8. Véase La Santa Biblia, Deuteronomio 20:10.
  9. Ibid., Génesis 18:1–33.
  10. Ibid., Mateo 5–7 y Lucas 23.
  11. La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (NVI) © 1999, Lamentaciones 3:32–33.
  12. Véase pasajes como estos: La Santa Biblia, Isaías 2:2–4, Apocalipsis 21:1–5.
  13. Crédito de Foto: Stuart Monk / Shutterstock.com.