Cómo Estudiar la Biblia

Cómo Estudiar la Biblia

Cómo Estudiar la Biblia

¿Cómo podemos entender lo que dice la Biblia y aplicar sus mensajes? ¿Cómo debemos estudiar la Biblia?

¿Has escuchado la parábola del hombre que abría su Biblia y leía cualquier versículo que veía primero para buscar la voluntad de Dios para su vida? Un día, mientras pasaba por un momento difícil con su familia, buscó la dirección del señor.

Al abrir su Biblia, señalo un versículo al azar. El dedo se reclinó sobre Mateo 27: 5: “Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.” Desconcertado por esta dirección, pero aún con hambre por una palabra de Dios, se dio una segunda oportunidad y cambio la página. Se encontró con Lucas 10:37: “Anda entonces y haz tú lo mismo—concluyó Jesús.” Conmocionado pero otorgando el beneficio de la duda, el hombre decidió darle a su método una última oportunidad. Diciendo una oración rápida, dio vuelta a las páginas y coloca su dedo en Juan 13:27. Ahí, mirándolo fijamente, estaba un comando en las propias palabras de Jesús: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto.”

Esto es una anécdota humorística algo tonta, pero ilustra un punto serio. Es fácil hacer un mal uso de la Biblia; “manejarla correctamente” no lo es.1

¿Qué mentalidad es necesaria para leer la palabra de Dios de la manera correcta? Entre otras cosas, debemos abordar las escrituras con humildad,2  con reverencia,3 desesperadamente,4 alegremente,5 expectantes,6 obedientemente,7 y  frecuentemente.8

Admito que la lista ya es bastante larga. Pero hay más: Deberíamos abordar las Escrituras cuidadosamente.

¿Estudiar la Biblia?

Estudiamos lo que nos gusta, ¿no es así? Cuando era niño, estudié las estadísticas de Michael Jordan—no porque amaba las estadísticas, sino porque amaba el baloncesto y amaba a Jordan.

O imagina este escenario: Imagina que me preguntas por mi esposa y yo te respondo, “Oh, ella es increíble—¡la mujer más increíble que he conocido! Es de Oregon, tiene el pelo rojo hermoso y aborrece el chocolate.” En realidad, mi esposa es una morena de Virginia que ama el chocolate. ¿Se sentiría honrada y amada por la descripción anterior? Por supuesto que no. Yo puedo hablar efusivamente de ella durante todo el día, pero si mis palabras no reflejan quién realmente es ella, entonces se sentirá verdaderamente insultada.

¿Tiene sentido, entonces, operar con descuido cuando se trata de cómo pensar y hablar de Dios?

El estudio de Dios en las páginas de la Biblia es intensamente práctico y es la alegría de aquellos que le aman. “Grandes son las obras del Señor,” exclama el salmista, “estudiadas por los que en ellas se deleitan.”9 Ahí está la clave: Estudio anclado en el placer.

Tres Pasos Vitales

Entonces, ¿cómo debería el pueblo de Dios estudiar la palabra de Dios? Aquí están tres pasos útiles: Observar, interpretar, aplicar.10

1) Observación: ¿Qué dice?

El primer paso es la observación. Cuando abrimos la palabra de Dios, nuestra tarea fundamental es simplemente ver lo que hay ahí.

La buena noticia es que la observación no es complicada. Principalmente consiste en leer lenta y cuidadosamente para poder recopilar los datos básicos de quién, qué, dónde y cuándo. Algunas buenas preguntas para tener en cuenta incluyen:

  • ¿Acaso hay palabras o ideas repetidas?
  • ¿Quién está hablando o escribiendo?
  • ¿A quién le están hablando o escribiendo?
  • ¿Quiénes son los personajes principales?
  • ¿Dónde está sucediendo esto?
  • ¿Existen palabras que muestran cronología?
  • ¿Existen contrastes, comparaciones o declaraciones condicionales?
  • ¿Cuál es la progresión lógica en el argumento del autor?
  • ¿Existen palabras que indican el ambiente, el estado de ánimo y las emociones?
  • ¿Cuáles son las divisiones de la sección y las palabras de enlace?
  • ¿Qué es lo que no entiendo aquí?

La observación bíblica no tiene que ser un proceso extenso y laborioso. No necesitas preguntar y responder a cada pregunta conscientemente. Cuanto más te involucras con la Biblia, más alerta te vuelves a este tipo de cosas.

2) Interpretación: ¿Qué significa?

El siguiente paso es la interpretación. Ya has considerado lo que dice el pasaje, pero, ¿qué significa? Hacer preguntas como estas puede ayudarte:

  • ¿Acaso el contexto circundante aclara cualquier confusión de palabras o frases? (Es aconsejable examinar el contexto “más cercano”—otros versículos en el mismo capítulo u otros capítulos en el mismo libro—antes de consultar pasajes o recursos externos “más lejanos.”)
  • ¿Cómo podría parafrasear este pasaje en mis propias palabras?
  • ¿Por qué el autor bíblico escribió este pasaje en particular?—¿Por qué el autor sentía que era necesario incluirlo?
  • ¿Mi interpretación es coherente con lo que he visto en la etapa de observación, o es demasiado dependiente de algunos detalles?
  • ¿Acaso otros pasajes de las escrituras llenan mi interpretación? (El refrán, “Deja que las Escrituras interpreten las Escrituras,” nos recuerda dejar que pasajes más claros arrojen luz sobre los versículos más complejos.)
  • ¿Dónde cae este pasaje en la historia redentora? ¿Cómo encaja dentro de la enseñanza de la Biblia como un conjunto?

Poco después de su resurrección, como se describe en Lucas 24, Jesús se encuentra con dos hombres y les explica el secreto más importante para el estudio de la Biblia: Todo—desde el Génesis hasta el Apocalipsis—sobre él. “¡Qué torpes son ustedes—les dijo—, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.”11

Pero no fue sino hasta después de su resurrección que Jesús habló de esta manera. Durante su ministerio en la tierra explicó su lugar central en la gran historia a los expertos locales en las Escrituras: “Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor! Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida…. Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él.”12

Verás, una cosa es conocer historias de la Biblia; y otra es conocer la historia de la Biblia. Una cosa es estar consciente de la historia de muchos héroes y otra es conocer al mismo héroe.

Se dice que el Antiguo Testamento es “Jesucristo oculto” y el Nuevo Testamento es “Jesucristo revelado.” De principio a fin, la historia de la Escritura espera con entusiasmo y encuentra su resolución final en el hijo redentor de Dios.13

Aquí hay un marco simple que me ha ayudado a interpretar las Escrituras con el Salvador en la mente:

  • Antiguo Testamento: Anticipación
  • Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan): Manifestación
  • Hechos: Proclamación
  • Epístolas (cada libro entre Hechos y el Apocalipsis): Explicación
  • Apocalipsis: Consumación

No importa a donde voltees, la Biblia es acerca de Jesús.

Cabe destacar que una vez que la hayas interpretado lo mejor posible, a menudo es útil consultar a un asesor de estudio externo como comentarios o un diccionario de la Biblia. Aunque nunca son reemplazos para las Escrituras, tales herramientas pueden ser grandes suplementos.14

3) Aplicación: ¿Cómo debo responder?

Después de la observación e interpretación viene la aplicación. Este es el objetivo final del estudio de la Biblia. En las primeras dos etapas estudias el texto; ahora el texto te estudia a ti. Renunciar prematuramente antes de aplicar lo que observaste e interpretaste es como masticar sin tragar.

La Biblia en sí es clara sobre la importancia de avanzar hacia la obediencia mediante la comprensión. Preguntas útiles para reflexionar en esta etapa incluyen:

  • ¿Qué es algo que aprendí acerca de Dios—su carácter, su plan, sus prioridades, sus promesas, sus deseos, sus caminos?
  • ¿Qué es algo que aprendí de mí mismo? ¿De mis amigos? ¿Del mundo?
  • ¿Cuáles son los aspectos de la “condición caída" que se muestran en el pasaje (es decir, ¿qué aspecto del pecado humano o quebrantamiento es más evidente aquí?)? ¿Cómo se muestra la “solución redentora” aquí (es decir, ¿qué aspecto de la gracia de Dios es más evidente en el pasaje?)?15
  • ¿Cómo afecta el Evangelio—la noticia impresionante de lo que Dios logró a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús—mi comprensión de este pasaje? Por el contrario, ¿cómo aumenta mi comprensión del Evangelio este pasaje?
  • ¿Cómo debo cambiar mi pensamiento o forma de vida basado en lo que he aprendido?
  • ¿Cómo debería estar orando a la luz de este pasaje?
  • ¿Existe un estímulo o promesa aquí en el cual debo meditar?
  • ¿Qué implicaciones tiene este pasaje en la forma en la que me involucro con otros?

Da el Paso

Estudiar la Biblia lleva trabajo, pero la recompensa no tiene precio. La Biblia es un tesoro de verdad, belleza, energía y sabiduría sin fondo. La razón última por la que nos esforzamos para comprender la Palabra de Dios es que podamos saber y agradar al Señor de la Palabra.

  1. La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999, 2 Timoteo 2:15.
  2. Ibid., Isaías 66:2.
  3. Ibid., Salmos 138:2.
  4. Nuestra vida espiritual se inicia (Santiago 1:18 y 1 Pedro 1:23) y se sostiene (Mateo 4:4) por la palabra de Dios. Son una cuestión de vida o muerte (Deuteronomio 32:46 – 47). Salmos 119 es un capítulo extraordinario en el cual anhelo humano por la revelación de Dios se expone (especialmente, ver los versículos 10, 20, 31, 40, 81, 123, 131, and 174).
  5. La Santa Biblia, Salmos 1:1–2; Jeremías 15:16; Juan 15:11.
  6. Cuando los cristianos abordan la Biblia correctamente (no “perfectamente”) pueden esperar consuelo y fortaleza (Salmos 119:28, 50, 52, 76, 107); aliento y esperanza (Romanos 15:4); orientación (Salmo 119); aseguramiento (1 Juan 5:13) y transformación (Juan 17:17).
  7. La Santa Biblia, Santiago 1:22; 1 Juan 2:4–5; Salmos 119:4–5, 10, 34, 56, 59–60, 100, 133, 136, 146, 158, y 166–68.
  8. Ibid., Salmos 119:97, 147–48; Colosenses 3:16.
  9. La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999, Salmos 111:2, subrayado nuestro.
  10. En este artículo me encuentro muy endeudado con el magnífico libro 40 Questions About Interpreting the Bible (Grand Rapids, MI: Kregel, 2010) así como con el libro How to Read the Bible for All Its Worth, 3rd ed. (Downers Grove, IL: Zondervan, 2003) de Gordon Fee y Douglas Stewart. Otro recurso que también es excelente es Jen Wilkin, Women of the Word: How to Study the Bible with Both Our Hearts and Our Minds (Wheaton, IL: Crossway, 2014).
  11. La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999, Lucas 24:25–27. Más tarde Jesús resucitado dice a sus discípulos: “Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44).
  12. Ibid., Juan 5:39–40, 46.
  13. Ibid., Juan 1:45, 8:56, 12:16; 2 Corintios 1:20; 1 Pedror 1:10–12; Hechos 13:27, 13:29, 28:23.
  14. Para principiantes, recomiendo ESV Study Bible (Wheaton, IL: Crossway, 2008); también New Bible Commentary, ed. 21st century (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2004); y New Dictionary of Biblical Theology: Exploring the Unity and Diversity of Scripture (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2000).
  15. Esta distinción valiosa proviene de Bryan Chapell, Christ-Centered Preaching: Redeeming the Expository Sermon, 2da ed.(Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005).
  16. Crédito de Foto: Mattia Pelizzari / Stocksy.com.