¿Qué son los Libros Apócrifos?

¿Qué son los Libros Apócrifos?

¿Qué son los Libros Apócrifos?

¿Has oído hablar de los libros apócrifos? ¿Por qué está en algunas Biblias, pero no otras? Aquí te enterarás.

La mayoría de las personas saben que la Biblia cristiana contiene libros famosos como el Génesis, los Salmos, los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, las cartas de Pablo, y por supuesto, el libro del Apocalipsis. Pero si sus orígenes son  católico romanos u ortodoxos, puede haber oído referencias a los libros de Tobías, Judith, o 2 Macabeos. Estos escritos, junto con varios otros libros, a menudo son denominados los libros apócrifos.

En las Biblias católico romanas, dichos textos se incluyen en el Antiguo Testamento. Otras Biblias agrupan los libros apócrifos en una sección separada entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y muchas nuevas traducciones de la Biblia utilizadas por los protestantes no incluyen los libros apócrifos en absoluto. Los cristianos, en su conjunto, están divididos sobre la inclusión de los textos apócrifos en la Biblia. Los cristianos ortodoxos incluyen libros que los católicos no incluyen. Los católicos incluyen libros que los protestantes no incluyen.

Entonces, ¿qué son los libros apócrifos? ¿Por qué son tan controvertidos?

Los Libros Apócrifos

La palabra "apócrifo" no entró en uso generalizado hasta la Reforma protestante en el siglo XVI.1 Viene de una palabra griega que significa "las cosas que están ocultas" y se refiere a la creencia de que estos escritos eran ocultos o misteriosos.2

En total, los libros apócrifos son una colección de cerca de quince libros. Estos escritos contienen literatura de sabiduría, historias de los tiempos del Antiguo Testamento, profecías y narraciones históricas del pueblo judío durante un tiempo a menudo denominado como el período intertestamental (desde el siglo cuarto antes de Cristo, el final del Antiguo Testamento, a la época de Jesús en el siglo I dC, el comienzo del Nuevo Testamento).

Los Libros Apócrifos y la Iglesia Católica

Echemos un vistazo a un poco de historia sobre cómo los católicos llegaron a abrazar los libros apócrifos. Alrededor del 400 de la era cristiana Jerónimo, uno de los padres de la iglesia, compiló las obras más importantes de la literatura sagrada de la iglesia cristiana. Al hacerlo, tradujo muchos escritos, incluyendo la propia Biblia, del hebreo, arameo y griego al latín. Su traducción de la Biblia se conoce hoy como la Vulgata Latina.

La Vulgata se convirtió en la principal Biblia utilizada por la iglesia latina durante aproximadamente 1.500 años. En ella, Jerónimo incluyó las obras apócrifas, pero hizo una distinción entre estas y el canon de la Biblia. (La palabra "canon" significa "regla" o "norma" y se refiere a la lista final de los libros aceptados como parte de la Biblia cristiana: la regla o norma de fe).

Jerónimo escribió: "Así que, como la iglesia de hecho dice Judith, Tobías y los libros de los Macabeos, pero no los recibe entre los libros canónicos, entonces también leamos [otras obras en cuestión] para la edificación de las personas, pero no para establecer la autoridad de los dogmas eclesiásticos". Sin embargo, con el tiempo, los líderes de la iglesia otorgaron el mismo estatus a los libros apócrifos.

En el Concilio de Trento (1545-1563), la Iglesia Católica Romana, en respuesta a la sublevación de la Reforma Protestante, declaró a los Apócrifos como parte oficial del canon bíblico por primera vez, utilizando la denominación "deuterocanónicos", que significa añadido al canon más tarde, o en segundo lugar. Como tal, los católicos romanos siguen incluyendo los Apócrifos en la Biblia, pero reconocen su estatus como diferente del contenido del  Antiguo y el Nuevo Testamento.

Los Libros Apócrifos y los Protestantes

En el siglo XVI, durante la Reforma Protestante, algunos cristianos empezaron a cuestionar la autoridad y las tradiciones de la iglesia. De este modo, llegaron a creer, entre otras cosas, que los libros apócrifos no debían incluirse entre los libros del Antiguo Testamento. Como resultado, los pusieron aparte como una colección de libros distinta (los libros apócrifos). Con el tiempo, la mayoría de los protestantes dejaron de incluirlos en la Biblia por completo. Hay varias razones para esto.

Primero, los judíos antiguos no incorporaron estas obras en la Biblia hebrea original (conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento). En la época de Jesús, había un consenso general entre los judíos de que esos textos eran beneficiosos a los efectos históricos, pero no con autoridad o sagrados en el mismo sentido que el Antiguo Testamento. Josefo, historiador judío del siglo I dC, escribió: "Todos los acontecimientos desde la época de Artajerjes [un rey persa que gobernó del 465 al 424 aC] hasta nuestros días, han sido registrados, pero los relatos recientes no gozan del crédito de los precedentes debido a que no ha existido una línea no interrumpida de profetas.”3

Como tales, estas obras probablemente nunca circularon como parte de la Biblia hebrea original. Pero eran una parte importante de la historia judía, y cuando la Biblia hebrea fue traducida al griego y otros idiomas, los libros apócrifos se incluyeron a menudo entre esos libros.

En segundo lugar, no hay ninguna evidencia de que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento hayan considerado alguna vez a estos libros como escritura sagrada. Casi todos los libros del Antiguo Testamento están citados en el Nuevo Testamento, sin embargo, no hay ni una sola cita de un pasaje de un libro apócrifo como una enseñanza autorizada de Dios.4

En tercer lugar, muchos cristianos creen que los libros apócrifos contienen enseñanzas que son incompatibles con el resto de la Biblia. Por ejemplo, 2 Macabeos 12:42-45 enseña que se puede ofrecer a los muertos oración y penitencia  para que sean perdonados por sus pecados. Esto parece contradecir la enseñanza bíblica de que cada persona es responsable de su propio pecado y el énfasis del Nuevo Testamento que sólo Jesús puede hacer expiación por los pecados.

En cuarto lugar, como judíos, muchos de los primeros cristianos no consideraban que los apócrifos fueran escritura sagrada. Mientras que muchos de los primeros seguidores de Jesús leían los libros apócrifos y se beneficiaban de su contenido histórico, no daban a los apócrifos un crédito de la misma  categoría que a otros libros canónicos.

En el 367 de la era cristiana, el respetado líder de la iglesia Atanasio describió el Canon bíblico, y sugirió que las obras apócrifas "no estaban realmente incluidas en el Canon, pero eran nombradas por los Padres para ser leídas por aquellos que recién se nos unen, y que desean enseñanza sobre la palabra de la piedad". En otras palabras, los apócrifos pueden ser beneficiosos para su fe, pero no son fundacionales de la misma manera que los otros libros de la Biblia.

Acuerdo Fundamental

Muchos cristianos no son conscientes de la controversia sobre los libros apócrifos. En verdad, no afecta ninguno de los principios centrales de la fe cristiana. Dicho en forma más simple, los católicos romanos ponen mayor énfasis en el valor de los libros apócrifos mientras que los protestantes en general los cuestionan.

Sin embargo, todos los cristianos están de acuerdo en los principios fundamentales de su fe. Todos los cristianos creen en el único Dios verdadero que nos creó y nos ama, aunque los seres humanos somos pecadores y necesitados de la gracia. Y todos los cristianos creen que solo Jesús, a través de su vida, muerte y resurrección, hace posible que podamos experimentar el perdón y la gracia de Dios.

  1. El término “apócrifo” es principalmente usado por los cristianos protestantes. Los católicos se refieren a estos libros como deuterocanónicos.  
  2. Consultar  “Apocrypha” (“Apócrifos”) de T. W. Davies en The International Standard Bible Encyclopedia [Enciclopedia de la Biblia Internacional Estándar], vol. 1, (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1979), 161–165.
  3. Josephus, Against Apion [Josefo, Contra Apion] 1.41.
  4. El Nuevo Testamento cita o alude a partir de los siguientes libros del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Esther, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Lamentaciones, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Los libros del Antiguo Testamento más citados son: Génesis, Salmos, Deuteronomio, e Isaías. 
  5. Crédito de Foto: Nomad_Soul / Shutterstock.com.